

Dentro de las leyendas urbanas y percepciones exteriores que encierra la carrera de Ciencias de la comunicación y lejos, pero muy lejos, de eso se encuentran los buenos estudiantes, los que se perfilan como los comunicadores sobresalientes del futuro y tengo la fortuna de decir que entre mis amigos se encuentran varios de ellos, por lo que me di a la tarea de pedirle a un de ellos su opinión critica y sustentada (por el conocimiento y el seguimiento que tiene del cine en general), acerca del documental: Niño Fidencio, a lo que me respondió
“El día miércoles asistí a ver el documental Niño Fidencio… de Roma a Espinazo de Juan Farré Rivera y el sabor de boca que me dejó fue por demás grato. El equipo de trabajo logra reflejar muy bien los usos, costumbres e idiosincrasia del pueblo de Espinazo en torno a los milagros de José Fidencio un curandero que muriera en el año de 1940. Logra plasmar esa “cotidianeidad” y ese fanatismo de un pueblo que fue abandonado por Dios, abandonado por los evangelistas y el progreso contrastante de Nuevo León. En su inmensa desolación sus habitantes buscan “alguien” en quien creer, alguien que esté presente en sus súplicas, alguien que acepte las “inmoralidades” y la “impureza” de sus habitantes y cuyas preferencias no caben en la “naturalidad católica”. Es por eso que el trabajo de Juan Ferré y sus colaboradores fue mi favorito de toda la muestra.” Marcelino Orozco
Zoraida Ramírez Luna