¿Porque cuando se es tan reconocido y se sabe que los demás sienten admiración por su trabajo, cierta gente tiende subírsele la fama y a comportarse tan inalcanzable que termina por romper la ilusión de la admiración?. Eso fue precisamente lo que pasó con Brian de Palma en su estadía en Guadalajara, el vino a presentar su nueva película de demanda social llamada “Redacted” en la que denuncia los malos tratos contra los ciudadanos de Irak por parte de los soldados americanos, mostrando además que los soldados también morían y en cantidades incontables. El gobierno americano -obviamente- censuró parte de la película y eso causó tanto revuelo que colocó de nuevo a Brian en el ojo de la prensa internacional. Digo, todo esto nos creaba una expectativa inmensa, advirtiéndonos la magnitud de su figura en el festival, pero lamentablemente lo único que sentimos más de uno fue una gran decepción al ver a una persona que no quería estar ahí, tal vez estuvimos en el lugar y momento equivocado o tal vez su carácter ahuyentaba inconcientemente a cualquiera. Sea lo que sea, la actitud de este hombre fue ligeramente déspota, y aunque no necesitó ser grosero, las caras que hacia y los comentaros cínicos en ingles –why they do this to me?- lo denunciaban como el invitado obligado que veía eterna la hora de irse. Después me enteré de buena fuente de todo lo que exigió para acceder venir al festival en Guadalajara, detallitos que tal vez no tengan importancia como agua de cierta marca a cierta temperatura y guardias que restringieran el encuentro fans-ídolo pero que denotan su accesibilidad con el público al que se debe. Siento profunda decepción por el desencanto que me trajo conocerlo y la manera en que se dio nuestro encuentro y el de muchos fans.
Espero haya gente que se haya quedado con una experiencia diferente y positiva y pueda comentarlo por este medio, para que los estudiantes de cine que convivimos con el tengamos un poco de esperanza e interés por revivir la idolatría.
Escrito por: Xulio Guillen